domingo, 12 de septiembre de 2010

TEA PARTY Y EL REICH DE LOS MIL AÑOS

Por: Angel Estrella


Existe un paralelismo peligroso entre el movimiento del 'Tea Party' en Estados Unidos con el movimiento nazi de los 1920. Era la época que Alemania declinaba en sus aspectos económico, militar, y cultural, después de haber estado en la cúspide del mundo desarrollado por haber sido el país mas avanzado de la revolución industrial, para el año 1914. Hoy es la conocida la decadencia de Estados Unidos en todos los segmentos de su sociedad.

En Alemania, antes de la gran depresión de 1925, las masas populares votaron por Hindenburg para presidente. Fue de estas masas que nacieron las bases populares del nazismo: pequeños burgueses, dueños de tiendas, trabajadores desilusionados, entre otros. En 1928 los Nazis solo alcanzaron 27,000 votos para un insignificante 3% de las votaciones y en 1933, sólo 5 años después, debido a las condiciones económicas, ya el partido nazi había crecido tanto que tuvo que nombrar a Hitler como canciller.


Hoy tenemos en Estados Unidos el movimiento del Tea Party, surgido del seno de la ultraderecha republicana, guerrerista, racista y anti inmigrante. Su membrecía ha sido inflada desde la base de ultraderecha del Partido Republicano llegando a decirse que alcanza un 15% de apoyo cuando en realidad podría ser mucho menos que eso y solo sabremos los números reales en las elecciones venideras si no deciden participar o adherirse al Partido Republicano. Todavía está por verse si ese hijo del Partido Republicano, el Tea Party, tiene aspiraciones de sustituir a su padre. Mientras, dentro del Partido Republicano, sectores más moderados ven con recelo como su creación evoluciona. Habrá que ver si se arrepienten del monstruo que están creando antes de que sea muy tarde.

Argumentan que debido a la declinación de la tasa de natalidad entre los grupos de individuos auto catalogados como "raza blanca", combinado con la inmigración y el Islam lograrán no solo destruir a Estados Unidos y Europa sino a la "raza blanca" como tal. Con estos argumentos acusan a Barack Obama como musulmán para cambiar la percepción política hacia él, por parte de su base de apoyo de origen étnico blanco, hacia la parte más extremistas del estamento político norteamericano. El sector de la población que representa ha aumentado creando el ambiente para justificar la acción político institucional doméstica y la acción militar contra los países del el Medio Oriente: por el petróleo de Irán, el gas natural de Afganistán, entre otras posiciones estratégicas.

Existe una contradicción intrínseca en el Tea Party y es que dicen combatir el socialismo, sin darse cuenta que con su racismo y plataforma política abogan por la rama más peligrosa y extremista del mismo: el Nacional Socialismo.


Nazis: darwinismo social, la idea de que la raza Aria era superior a las otras y estaba amenazada de ser extinguida. La economía de Alemania debía ser autárquica, autosuficiente, sin dependencia de otros países. Alemania estaba en peligro por la invasión y migración de razas inferiores como los judíos y el comunismo.

Tea Party: La raza blanca está al borde de la extinción cultural y física. La economía interna y su producción deben levantarse y dejar de depender de China. Estados Unidos y Europa están en peligro por la invasión silente musulmana y por la inmigración.

Las bases de su pensamiento existían institucionalizadas en el principio emprendedor de Estados Unidos hacia el Oeste bajo las teorías del "Destino Manifiesto", doctrina que desde la fundación de Estados Unidos sostiene la creencia que ellos están destinados a expandirse desde las costas del Atlántico hasta el Pacifico. Esta es la versión norteamericana de la doctrina nazi de Lebensraun o del Sionismo Judío. El resultado histórico de haber institucionalizado estas tres tendencias ha sido el genocidio de nativos americanos, judíos, negros, gitanos, indios, árabes etc.

Estos grupos extremistas actuales del Tea Party argumenta la existencia de un "genocidio de la raza blanca" por la reducción de su tasa de natalidad, y porque además se mezclan con otras culturas. El centro de dominio le impone a la periferia sus políticas.


Francia, con Sarkozy a la cabeza, ha intentado hacer lo suyo al implementar medidas represivas más duras para quienes protesten por sus medidas. "Libertad, Igualdad, y Fraternidad" han sido opacadas en Francia por las políticas racistas que atentan contra los gitanos y los inmigrantes, pareciéndose el gobierno de Sarkozy cada vez más a la Francia colaboracionista de Vinchy, cuando en la segunda guerra mundial le quitó los derechos ciudadanos a 15,000 franceses de origen judío, por causas raciales.


En Republica Dominicana, por ejemplo, ha habido "intentos inocentes" de rehacer el autoritarismo de derecha. Se publicó un libro, por parte de una de las descendientes de Rafael Leónidas Trujillo, en un intento de 'romantizar' ese régimen fascista, que dió la orden de perpetrar el genocidio de cerca de 37,000 personas de origen haitiano, bajo las premisas de limpieza étnica, en 1937. Nada que acusar, pero la constitución dominicana se cambió, haciendo apología a aquella Trujillista del 1954, el poder popular ha pasado a la partidocracia. Cualquier semejanza al partido único de aquellos tiempos es pura coincidencia.

Los síntomas del cáncer del extremismo que se creía extirpado en el hemisferio occidental se han proyectado a los pueblos árabes y los inmigrantes, dos términos muy abstractos en los cuales encajan ambos. Antes no cualquiera era judío o comunista; en cambio hoy, es un mundo cada vez más globalizado y la inmigración es cosa común.

Creo que debemos revisar primero la paja en nuestro ojo antes de ver la del vecino. Así quizá podremos ver mejor que el capitalismo-Imperialismo se sirve de estas herramientas del nacionalismo y el racismo para mostrar de manera despiadada las contradicciones con que la estructura de clase social capitalista somete de manera indiscriminada a la población que no es de la élite.

La historia se repite, pero nunca de manera fiel. Esta es la época que se están dando las condiciones concretas e institucionales para que surja el nuevo Fuhrer que instaurará el Reich de los mil años. Hitler y los Nazis no perdieron la guerra, solo se las heredo a sus actuales discípulos. El resultado de lo que pase todavía está en nuestras manos.

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